Artritis

07.10.2015 0

Artritis

Es una enfermedad inflamatoria crónica y degenerativa que afecta a una o más articulaciones, provocando dolor e inflamación.  Las articulaciones son los puntos de unión entre dos o más huesos y su función es permitir el movimiento del aparato locomotor y ayudar a amortiguar las fuerzas que inciden en el cuerpo al movernos.

Esta patología comienza con la inflamación de las membranas sinoviales de las articulaciones afectadas y esta inflamación es la responsable del dolor y de la sensación de rigidez que se suele notar por las mañanas.

La inflamación de la membrana sinovial durante un periodo largo de tiempo provoca daños en los huesos que protege y hace adelgazar o incluso hasta que desaparezca el cartílago, que actúa como almohadilla recubriendo el extremo de los huesos y permitiendo un rozamiento suave entre ellos, para evitar el desgaste. Sin la cantidad usual de cartílago, los huesos rozan y esto causa dolor, hinchazón y rigidez.

Las articulaciones más afectadas son las de las muñecas, las manos, los tobillos y los pies.          

Se desconocen las causas que provocan la artritis reumatoide, pero se presenta con más frecuencia en personas con una predisposición genética. La edad de aparición puede ser cualquiera, aunque se presenta con mayor frecuencia de los 40 a los 60 años. Predomina en la mujer con respecto al hombre.

Los principales factores que favorecen la aparición de artritis son:

  • Envejecimiento. El riesgo de padecerla aumenta con la edad.
  •  Sexo femenino. Las mujeres tienen un riesgo mayor que los hombres de padecerla.
  • Sobrepeso y obesidad. Cargar exceso de peso aumenta el riesgo.
  • Lesiones en las articulaciones. Secuelas tras una cirugía o golpes repetidos sobre una articulación.
  • Genético. Tienen mayor riesgo aquellas personas con antecedentes familiares.
  • La escasa actividad física.

Recomendaciones:

  • En caso de sobrepeso es fundamental hacer una dieta hipocalórica, para alcanzar un peso saludable.
  • Reducir el consumo de grasas y aumentar el consumo de alimentos ricos en vitamina D y calcio.
  • El ejercicio físico es fundamental. El ejercicio se comporta como un nutriente del hueso.
  • El consumo de pescado azul dos o tres veces por semana es fundamental.

 

 

 

 

ALIMENTOS QUE PODEMOS COMER.

  • Legumbres.
  • Cereales de desayuno enriquecidos con calcio y vitamina D, pan blanco, arroz y pasta.
  • Sardinas en lata, pescado blanco y azul (dos o tres veces por semana como mínimo).
  • Carnes magras con moderación (ración de 100g como máximo 4 veces por semana).
  • Huevo (no más de dos al día).
  • Lácteos: consumo diario de 3 ó 4 raciones de leche semi o desnatada enriquecida en calcio y vitamina D, yogurt natural, queso curado y semicurado.
  • Postres lácteos.
  • Pan blanco, arroz y pasta. Productos integrales solo ocasionalmente.
  • Frutas.
  • Aceite de oliva, de pescado y de girasol.
  • Cereales y pan integral.
  • Carne magra.

ALIMENTOS QUE NO PODEMOS COMER.

  • Lácteos desnatados no fortificados con vitamina D.
  • Carne grasa.
  • Manteca.
  • Nata y crema de leche.
  • Chocolate y bollería industrial.
  • Moderar el consumo de sal. Evitar añadir sal a los alimentos y el consumo habitual de embutidos, conservas, salsas comerciales, precocinados…

 

 

 

Imagen de dietadmin
Por
Eloisa Bocanegra Carmé
Licenciada en Farmacia y experta en nutrición y dietética