Artrósis

07.10.2015 0

Artrósis

Es una enfermedad degenerativa y crónica de las articulaciones que producen el desgaste del cartílago. Las articulaciones son los puntos de unión entre dos o más huesos y su función es permitir el movimiento del aparato locomotor y ayudar a amortiguar las fuerzas que inciden en el cuerpo al movernos.

Esta patología se da por un deterioro del cartílago, que actúa como almohadilla recubriendo el extremo de los huesos y permitiendo un rozamiento suave entre ellos, para evitar el desgaste. Sin la cantidad usual de cartílago, los huesos rozan y esto causa dolor, hinchazón y rigidez.

El cartílago pierde sus propiedades, pudiendo llegar a desaparecer, haciendo que los extremos de ambos huesos rocen directamente, produciendo dolor. También puede ocurrir que la viscosidad del líquido sinovial disminuya, resultando menos efectivo. El líquido sinovial es un líquido viscoso del que se nutre el cartílago y que permite la lubricación de la articulación, permitiendo las condiciones perfectas de hidratación y elasticidad.

Los síntomas más frecuentes son el dolor, crujidos, deformación, inflamación y edemas. El dolor es mecánico, es un dolor cuando se pone a funcionar la articulación, cuando entra en reposo no suele doler.

La artrosis se puede presentar en casi cualquier articulación del cuerpo, pero ciertas localizaciones son más frecuentes: manos, rodilla, cadera, columna vertebral.

Los principales factores que favorecen la aparición de artrosis son:

  • Envejecimiento. El riesgo de padecerla aumenta con la edad.
  •  Sexo femenino. Las mujeres tienen un riesgo mayor que los hombres de padecerla.
  • Sobrepeso y obesidad. Cargar exceso de peso aumenta el riesgo.
  • Lesiones en las articulaciones. Secuelas tras una cirugía o golpes repetidos sobre una articulación.
  • Genético. Tienen mayor riesgo aquellas personas con antecedentes familiares.
  • La escasa actividad física.           

Recomendaciones:

  • En caso de sobrepeso es fundamental hacer una dieta hipocalórica, para alcanzar un peso saludable.
  • Reducir el consumo de grasas y aumentar el consumo de alimentos ricos en vitamina D y calcio.
  • El ejercicio físico es fundamental. El ejercicio se comporta como un nutriente del hueso.
  • El consumo de pescado azul dos o tres veces por semana es fundamental.

 

 

 

 

ALIMENTOS QUE PODEMOS COMER.

  • Legumbres.
  • Cereales de desayuno enriquecidos con calcio y vitamina D, pan blanco, arroz y pasta.
  • Sardinas en lata, pescado blanco y azul (dos o tres veces por semana como mínimo).
  • Carnes magras con moderación (ración de 100g como máximo 4 veces por semana).
  • Huevo (no más de dos al día).
  • Lácteos: consumo diario de 3 ó 4 raciones de leche semi o desnatada enriquecida en calcio y vitamina D, yogurt natural, queso curado y semicurado.
  • Postres lácteos.
  • Pan blanco, arroz y pasta. Productos integrales solo ocasionalmente.
  • Frutas.
  • Aceite de oliva, de pescado y de girasol.
  • Cereales y pan integral.
  • Carne magra.

ALIMENTOS QUE NO PODEMOS COMER.

  • Lácteos desnatados no fortificados con vitamina D.
  • Carne grasa.
  • Manteca.
  • Nata y crema de leche.
  • Chocolate y bollería industrial.
  • Moderar el consumo de sal. Evitar añadir sal a los alimentos y el consumo habitual de embutidos, conservas, salsas comerciales, precocinados…

 

 

 

 

Imagen de dietadmin
Por
Eloisa Bocanegra Carmé
Licenciada en Farmacia y experta en nutrición y dietética