Azúcar, la droga del siglo XXI

¿Qué son los azúcares?

Los azúcares son aquellos hidratos de carbono que tienen un sabor dulce. Existen dos tipos de estos hidratos de carbono:

  • Los monosacáridos. Formados por una unidad de azúcar, siendo los más comunes la glucosa y la fructosa, siendo este último el más dulce de todos.
  • Los disacáridos. Cuando se combinan 2 azúcares simples se forman los disacáridos. Los más comunes son sacarosa (glucosa + fructosa) y lactosa (glucosa + galactosa).

El conocido mundialmente azúcar (azúcar de mesa), recibe el nombre de sacarosa, que es un disacárido formado por una molécula de glucosa y una de fructosa, que se obtiene principalmente de la caña de azúcar o de la remolacha. El 73% del azúcar se obtiene de la caña de azúcar y el 27 % de la remolacha.

En la industria alimenticia se usa la palabra azúcar para referirse a los diferentes hidratos de carbono que tienen un sabor dulce, siendo una fuente importante de calorías en la dieta alimenticia actual. En los alimentos industrializados el porcentaje de azúcar puede llegar al 80%, mientras que según la Organización Mundial de la Salud recomienda que el azúcar no supere el 10% de las calorías diarias consumidas.

¿Qué inconvenientes presentan?

Estos azúcares son hidratos de carbonos simples, con un elevado índice glucémico, provocando que aumenten rápidamente los niveles de glucosa en sangre. Como las células no pueden utilizar adecuadamente toda la glucosa de forma tan rápida, se produce una hiperglucemia, el hipotálamo detecta esta situación y se segrega la hormona insulina en grandes cantidades que pasa a la sangre. La insulina es tan eficiente guardando la glucosa y lo hace de forma tan rápida, que satura rápidamente la posibilidad de asimilarla en forma de glucógeno (almacenes de glucosa) y la insulina comienza a transformar la glucosa en grasas, almacenándolas en el tejido adiposo. Por esta razón se dice que los hidratos de carbono de alto índice glucémico engordan.

Nuestro código genético está programado de esta manera desde hace miles de años para garantizar la supervivencia de la especie, permitiéndonos sobrevivir mejor a los periodos de escasez de alimentos. En una sociedad como la nuestra, en la que nunca llega el periodo de hambruna posterior al atracón, todas las reservas grasas se quedan sin utilizar y aparecen los problemas de sobrepeso.

Pero eso no es todo, toda esa gran cantidad de insulina segregada consigue que el azúcar abandone el torrente sanguíneo y, poco después, el azúcar en sangre caiga por debajo de lo normal y pasemos a un estado de hipoglucemia, provocando sensación de hambre y necesidad de ingerir alimentos. Si volvemos a comer carbohidratos de alto índice glucémico para calmar el hambre ocasionado por la rápida bajada de la glucosa, volveremos a segregar otra gran dosis de insulina, a así entraremos en un círculo vicioso que se repetirá una y otra vez cada pocas horas.

Por esta razón es por la que he puesto en el título de este artículo, “la droga del siglo XXI”, ya que cuando tomamos azúcar, el cuerpo nos pide tomar más y más azúcar, promoviendo la obesidad.

¿Qué otros inconvenientes presentan?

Algunas personas tienen predisposición a desarrollar Diabetes tipo II y se ha demostrado que la dieta y los estilos de vida que conducen a la aparición de obesidad pueden aumentar el riesgo de padecer esta enfermedad. Por lo tanto, si llevamos una alimentación saludable baja en hidratos de carbonos simples (azúcares) se puede prevenir la Diabetes tipo II.

El consumo excesivo de azúcares, promueve la obesidad y con ello un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

El uso continuado de azúcar aumenta el riesgo de caries dentales. Los últimos estudios indican que la caries está relacionada con el azúcar solo cuando la higiene dental es escasa o cuando existe ausencia de flúor.

Los azúcares están asociados a calorías vacías, debido a la completa ausencia de vitaminas y minerales. Por lo tanto, un consumo excesivo de estos alimentos podría provocar una decadencia de algunas vitaminas y minerales.

¿Qué ocurre en la actualidad?

En la actualidad, los alimentos industrializados (refrescos, alimentos precocinados, productos de bollería, dulces, golosinas… ) presentan un elevado contenido en hidratos de carbono simples (azúcares), promoviendo la obesidad tanto en adultos como en niños.

Cada vez son más los niños que toman alimentos industrializados, provocando la obesidad infantil. El 80% de estos niños serán obesos de mayores, presentando mayores riesgos de cardiopatías, diabetes y otras enfermedades. Si no se toman medidas ya, tendremos futuros adultos enfermos.

Así que son los adultos, los padres, los que deben empezar a tomar medidas ya, si quieren que sus hijos en un futuro estén sanos.

Por
Eloisa Bocanegra Carmé
Licenciada en Farmacia y experta en nutrición y dietética