¿Qué tiene de verdad la dieta alcalina?

La dieta alcalina está hoy en día muy de moda, ya que supuestamente puede ser beneficiosa para prevenir el cáncer y para ayudar a combatirlo, gracias a conseguir un medio básico.

¿Qué es la dieta alcalina?

La dieta alcalina describe un grupo de dietas, que se centran en evitar alimentos que acidifiquen el cuerpo (carne, café, pescado) y comer alimentos alcalinos (frutas y verduras). En principio, la dieta vendría a ser una dieta baja en calorías normal y corriente, pero el problema es la parafernalia. Destacar que la base científica de este tipo de dietas es nula.

¿En qué se basa esta dieta?

Esta dieta se basa aparentemente en las observaciones del premio Nobel en Fisiología o Medicina del año 1931, Otto Warburg. Este señor observó que el metabolismo de las células tumorales es diferente de las normales ya que consumen más glucosa, pero utilizan menos oxígeno, puesto que la degradan por una ruta alternativa anaerobia que produce un aumento de la acidez. A partir de esta base, se ha creado esta dieta anticancer.

¿Qué debemos saber?

Es interesante saber que el ph del cuerpo está estrictamente regulado igual que la temperatura, porque si no las enzimas no funcionarían y te morirías. Por debajo de 7,35 tenemos una acidosis, y por encima de 7,45 una alcalosis. Ambos estados son patológicos y pueden ser mortales. Para conseguir este equilibrio, nuestro organismo dispone de varios mecanismos que permiten mantener el equilibrio ácido-base, como por ejemplo la capacidad tampón de la sangre o las funciones respiratorias y renales.

Por lo tanto, cambiar el ph de nuestro organismo mediante la dieta no es posible. El único fluido que ve afectado su ph por la dieta es la orina, precisamente porque es uno de los mecanismos que ayudan a mantener ese equilibrio. Es cierto que muchas verduras alcalinizan la orina, y la carne y el pescado la acidifican, pero esto es irrelevante para el ph de tu medio interno y para tu salud.

La sangre y otros fluidos están sujetos a potentes sistemas de homeostasis, que se encargan de regular los factores de nuestro cuerpo para que funcione correctamente. Entre estos factores están el sistema excretor, la temperatura, la hidratación, el sistema inmune y la acidez de la sangre.

Por lo tanto, no por tomar más alimentos alcalinos vamos a modificar el ph interno de nuestro cuerpo, sino que solo conseguiremos alcalinizar nuestra orina. Así que la única evidencia científica que sabemos es que reducir el ph de la orina podría ayudarnos a disminuir la incidencia de piedras en el riñón (concretamente las formadas por piedras de ácido úrico) e, incluso, infecciones de orina. También sabemos que esta dieta puede ayudar a la deposición de sales minerales que refuerzan los huesos.

¿Cuál es su origen?

El creador de esta teoría es Robert O. Young, antiguo misionero mormón, titulado en medicina alternativa, pero no en medicina de verdad. En principio puede parecer que seguir una dieta baja en calorías, aunque la base científica sea deficiente, no le puede hacer daño a nadie, pero no es el caso. El autor sostiene que siguiendo sus teorías se puede curar el cáncer y otras enfermedades, y recomienda dejar la quimioterapia. Este señor tiene un lucrativo negocio con su dieta alcalina, ya que vende sus suplementos a precio de oro.

¿Los lácteos son malos?

Un ejemplo en concreto de la dieta alcalina se encuentra en los lácteos. Según esta dieta, la leche acidifica la sangre y evita la correcta absorción del calcio y magnesio. Sin embargo, según las evidencias científicas, la leche es buena para los huesos. Así que seguir esta dieta puede alejarnos de los consejos saludables.

¿Qué conclusiones sacamos?

Como conclusión, decir que, a la hora de hacer dieta, no dejarse engañar por determinadas dietas milagros y prometedoras. Simplemente con llevar una alimentación saludable, variada y equilibrada conseguiremos mantener estable nuestro estado de salud.

En este articulo he obtenido información del libro “Comer sin miedo” de J.M.Mulet. Mitos, falacias y mentiras sobre la alimentación en el siglo XXI.

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Por
Eloisa Bocanegra Carmé
Licenciada en Farmacia y experta en nutrición y dietética