Recomendaciones en el embarazo

¿Qué ocurre durante el embarazo?

El embarazo es una etapa de la vida que dura 9 meses, desde la fecundación del óvulo hasta el momento del parto. Durante estos meses se va a desarrollar el feto, por lo que es necesario llevar una alimentación variada y saludable para que se forme correctamente.

Habrás escuchado alguna vez “ahora tienes que comer por dos”. Este comentario es totalmente erróneo. Es evidente que las necesidades calóricas de la mujer embarazada aumentan durante toda la gestación, ya que se acelera el metabolismo materno y existe un potente desarrollo de un nuevo organismo en su interior. Pero estos cambios no hacen que nuestro gasto energético se multiplique por dos, sino que aumente un poco, en torno a unas 300-400 kcal dependiendo de la etapa de la gestación.

¿Qué hábitos se deben llevar?

Durante el embarazo es muy importante llevar una alimentación saludable rica en frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales. También es importante tomar pescado y carne en menor proporción (evitar las carnes grasas). De lo que comamos será de lo que alimentemos a nuestro futuro bebé.

Es recomendado evitar los alimentos altamente procesados ricos en grasas saturadas, azúcares y sal.

También es importante evitar una vida sedentaria, por lo que es recomendado andar al menos 30 minutos al día.

Es importante mantenerse hidratado, por lo que se debe beber 2 litros de agua a lo largo del día.

¿Qué nutrientes son de mayor importancia?

Existen algunos nutrientes que son de especial importancia en el embarazo y se pueden tomar a través de los alimentos o en forma de suplemento dietético:

Fibra.

Es común sufrir estreñimiento durante el embarazo, por lo tanto, es conveniente llevar una alimentación rica en fibra (alimentos vegetales poco procesados: frutas, verduras, cereales integrales, legumbres.).

Ácido fólico y folato.

El folato pertenece a la familia de las vitaminas del grupo B (vitamina B9) y hace referencia a la vitamina del alimento y el ácido fólico hace referencia a la forma sintética de la vitamina. La principal fuente de folato son los alimentos de origen vegetal y llevando una alimentación rica en ellos se deben cubrir las necesidades recomendadas. Pero durante el embarazo estas necesidades aumentan, ya que el folato previene los defectos del tubo neural, que son unos trastornos graves del sistema nervioso del feto (los dos más comunes son la espina bífida y la anencefalia). En la espina bífida, la columna vertebral del feto no se cierra del todo durante el primer mes de embarazo, lo que puede generar parálisis en las piernas, entre otros síntomas. En la anencefalia, gran parte del cerebro no se desarrolla. La suplementación con ácido fólico, ha demostrado reducir la proporción de defectos del tubo neural en, por lo menos, tres cuartas partes. Se recomienda a toda mujer embarazada tomar un suplemento diario que contenga 400 microgramos de ácido fólico durante al menos un mes antes y hasta tres meses después de la concepción.

Yodo.

El yodo es esencial para que se desarrolle bien el celebro del feto o del bebé. Su deficiencia en el embarazo y en la lactancia son graves, por lo que se recomienda tomar suplementos con yodo en estas dos etapas. Se recomienda la suplementación de 200 microgramos de yodo al día.

Hierro.

El hierro forma parte de la hemoglobina (proteína de los glóbulos rojos), que se encarga de transportar el oxígeno a los tejidos. El déficit de hierro en el embarazo es frecuente, ya que aumenta el volumen de glóbulos rojos durante la gestación. Este déficit puede ser peligroso, ya que el feto y la placenta necesitan oxígeno para su formación. Las recomendaciones de ingesta de hierro aumentan en el embarazo, pero durante esta etapa se incrementa la absorción del hierro ingerido en la dieta, adaptación fisiológica que hace nuestro cuerpo para que los niveles de hierro sean los correctos. Por esta razón no se recomienda un suplemento de hierro, salvo en aquellas mujeres que presentan niveles bajos o que el médico considera que debe tomarlo. Conviene seguir una dieta saludable para evitar la anemia, pero una vez ya presente, la dieta no lo revertirá.

Vitamina B12.

Los requerimientos de esta vitamina en el embarazo son más altos, pero con la ingesta habitual de la madre son suficientes. En el caso de embarazadas y lactantes vegetarianas, si puede existir deficiencia de esta vitamina y sería necesario un suplemento. Existen algunos preparados de ácido fólico que contienen un poco de vitamina B12, ya que aporta beneficios, reduciendo aún más las posibilidades de que tu bebé padezca defectos en el tubo neural y no presenta ningún peligro.

¿Qué conclusiones sacamos?

Como conclusión decir que, aunque la mujer tomes determinados suplementos nutricionales para prevenir enfermedades en el futuro bebé, es esencial que lleve una alimentación saludable y equilibrada acompañada de buenos hábitos de vida.

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Por
Eloisa Bocanegra Carmé
Licenciada en Farmacia y experta en nutrición y dietética