213, 2 Kcal/persona
  • 1 personas
  • A la Plancha
  • Dificultad Fácil
  • Coste Bajo
  • Verdura
  • 10-20' minutos
  • Española

Contraindicado para las siguientes enfermedades

Berenjena a la plancha con queso y tomate


Ingredientes

Preparación

1. Limpiamos, pelamos y cortamos a rodajas las berenjenas. Sazonamos con sal y pimienta al gusto.

2. Echamos muy poco aceite en la plancha o en una sartén, esperamos a que esté caliente y agregamos las rodajas.

3. Le damos un vuelta y vuelta, sacamos las rodajas y reservamos.

4. Cortamos en rodajas el tomate y el queso fresco.

5. A cada una de las rodajas de berenjena, le ponemos una de tomate y otra de queso fresco.

6. Una vez preparadas todas las rodajas ya tenemos listo nuestro plato.

Información adicional

Estamos ante una receta saludable, que nos da un aporte nutricional a través de las verduras y un aporte energético a través del queso fresco.

Las berenjenas, aunque no son especialmente ricas en minerales ni en vitaminas, son muy adecuadas para facilitar las digestiones, ya que tiene unos componentes que favorecen las funciones hepáticas y biliares. Son especialmente beneficiosas para aquellas personas que presentan problemas digestivos y hepáticos. Además, ayudan a disolver las grasas, a prevenir la arteriosclerosis, a reducir el colesterol y es rica en antioxidantes gracias a su piel.

El tomate es muy nutritivo, con un bajo aporte energético. Es rico en vitaminas (B, C y A), minerales (potasio, fósforo y magnesio), antioxidantes y fibra. Destaca la presencia de vitamina C, que actúa como antioxidante y previene el cáncer. La vitamina A ayuda a mejorar la visión. Presenta un alto contenido en licopeno, antioxidantes que le da el color rojo,  que ayuda a prevenir algunos tipos de cáncer, disminuye los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre y protege frente a las enfermedades cardiovasculares. Es bajo en sodio, por lo que es muy recomendado en hipertensos. Su piel es rica en fibra, regulando nuestro tránsito intestinal y evitando el estreñimiento, por lo tanto hay que comerlo con la piel.

El queso fresco se caracteriza por ser rico en proteínas de alto valor biológico y presentar un contenido en grasas medio (si usas un queso fresco desnatado, el contenido en grasa será bajo y tendrá menor aporte energético). También es rico en vitaminas y minerales. Presenta una importante fuente de calcio, que se disuelve en el ácido láctico del queso, haciéndose más absorbible por nuestro sistema digestivo. El calcio fortalece los huesos y los dietes, previene la osteoporosis, ayuda al crecimiento infantil y ayuda a la cicatrización de las heridas. La vitamina D que presenta, permite que el calcio se fije mejor a los huesos.

En definitiva, nos encontramos ante una receta saludable, ideal para aquellas personas que hacen dieta para bajar de peso.