133, 61 Kcal/persona
  • 4 personas
  • Hervido o al vapor
  • Dificultad Fácil
  • Coste Bajo
  • Cremas y sopas
  • 30-40' minutos
  • Española

Contraindicado para las siguientes enfermedades

Crema de alcachofas y zanahoria


Ingredientes

Preparación

1. Limpiamos, pelamos y cortamos las verduras. A las alcachofas le quitamos las hojas, hasta dejar el corazón al descubierto y cortaremos las puntas. El rabo también lo pelaremos, es muy carnoso y cortaremos por la mitad las alcachofas ya peladas

2. Ponemos aceite en una cazuela, añadimos la cebolla y el apio y cocinamos a fuego suave.

3. Cuando esté todo pochado, añadimos las alcachofas, la zanahoria, cubrimos de agua (o caldo de verdura) y cocinamos a fuego medio. Sazonamos con sal y pimienta.

4. Lo dejamos durante unos 30 minutos aproximadamente, hasta que esté todo tierno.

5. Pasado ese tiempo, pasamos las verduras por la batidora, hasta que tenga la consistencia deseada. 

Información adicional

Estamos ante una receta hipocalórica, compuesta únicamente de verduras, aportándonos cantidades notables de vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra. Su contenido en fibra regula  nuestro tránsito intestinal y evitan el estreñimiento.

Las alcachofas son muy nutritivas, siendo ricas en vitaminas, minerales y antioxidantes. Además, es muy diurética, siendo muy recomendada para aquellas personas que retienen líquidos y presentan tensión arterial alta. Su poder principal, es la capacidad que tienen para reducir los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre. Además, es capaz de aumentar la secreción biliar, siendo beneficioso para aquellas personas con problemas digestivos y hepáticos. La alcachofa es capaz de reducir los niveles de azúcar en sangre, siendo un alimento indispensable en la dieta de los diabéticos, al ayudar a combatir la diabetes desde un punto de vista nutricional. Son muy bajas en calorías, haciendo una receta perfecta para aquellas personas que quieran perder peso.

La zanahoria es muy nutritiva, con un bajo aporte energético. Es rico en vitaminas (A, E y B3), minerales (destaca el potasio y en cantidades menores el fósforo, el magnesio, el yodo y el calcio), antioxidantes (betacarotenos) y fibra. Su alto contenido en fibra regula nuestro tránsito intestinal y evita el estreñimiento. Al mismo tiempo, por su riqueza en pectinas combaten las diarreas. Por otra parte, la fibra que contiene disminuye la absorción intestinal de colesterol y triglicéridos. Su contenido en potasio hace que sea un diurético natural y como consecuencia elimine sustancias tóxicas a través de la orina. Los betacarotenos previenen el cáncer, nos mantienen jóvenes durante más tiempo y mantiene el buen estado de la piel, los dientes y de las encías.El organismo transforma los betacarotenos o provitamina A en vitamina A conforme lo necesita y esta vitamina mejora la salud de nuestra visión. La vitamina B3 participa en el buen funcionamiento del sistema digestivo. La vitamina E ayuda a estabilizar las células sanguíneas.

Si este plato lo acompañamos de un segundo rico en proteínas o/y hidratos de carbonos que nos aporten más energía, conseguimos una dieta muy equilibrada, ideal para aquellas personas que hacen dieta baja en grasas.