¿Cómo introducir los alimentos a mi bebé?

¿La leche materna es el alimento inicial ideal?

Hasta los seis meses de vida del bebé, la leche materna en exclusiva es el alimento ideal según la organización mundial de la salud y se recomienda hasta los dos años o más junto con una alimentación complementaria adecuada.

Sin embargo, en algunos casos, la madre no puede dar el pecho y es necesario alimentar al pequeño con leche de fórmula. La mayoría de estas leches proceden de la leche de vaca, modificada y adaptada para que se asemeje todo lo posible a la leche materna.

¿Cuándo se le irán introduciendo otros alimentos?

Cuando el bebé ya tiene 6 meses se le empezará a dar la leche de continuación, ya que es más completa que la de inicio y se le irán introduciendo algunos alimentos poco a poco.

Los cereales.

Los cereales son los primeros alimentos distintos a la leche que se le da al bebé. En esta fase, es muy importante ir acostumbrando al pequeño a los distintos sabores de forma gradual, sin prisas y respetando sus preferencias.

El arroz y el maíz son los primeros cereales que se deben introducir porque no contienen gluten, un componente proteico que puede provocar intolerancias y alergias en los niños.

Más adelante, se irán introduciendo otros cereales (que contienen gluten) como el trigo, la cebada y la avena, cuando su aparato digestivo esté en condiciones de asimilar mejor el gluten.

Los cereales contienen minerales (especialmente hierro), fibra y vitaminas muy importantes para el organismo, en especial las del grupo B. Su grano está formado, básicamente, por proteínas y azúcares complejos, como el almodón, que se digiere más lentamente que la lactosa y que se absorbe de forma gradual, por lo que proporciona energía durante más tiempo.

En torno a los siete u ocho meses, se le puede dar la primera galleta para niños que se deshace en la boca.

La fruta.

Sobre el quinto o sexto mes se empieza a introducir la fruta en la dieta del bebé. Se le puede ofrecer en sustitución de la toma de leche de la tarde. Se suele empezar con la manzana, la pera o el plátano y se debe introducir de una a una, para comprobar que el pequeño la tolera bien y no se producen alergias. De forma gradual, iremos introduciendo nuevas frutas como la naranja, el melocotón y la uva.  La fruta se le dará inicialmente triturada y más adelante, cuando el pequeño esté habituado, se le podrá dar en trocitos.

Las frutas son una óptima fuente de agua, fibras, vitaminas y minerales.

Productos lácteos adaptados.

Los yogures se podrán ir introduciendo a partir de los 9 meses, ya que contiene leche de vaca. Existen yogures con leches fermentadas adaptadas a niños más pequeños, pudiéndose dar a partir de los 6 meses.

El yogur favorece el desarrollo de la flora intestinal, es decir, de los microorganismos que habitan en nuestro intestino, y nos permite asimilar los alimentos. El ácido láctico que el yogur contiene estimula la acción de las enzimas digestivas, la absorción de los minerales y la acción de las vitaminas, regulando el funcionamiento de todo el sistema digestivo.

La verdura.

Cuando el bebé tolere bien los cereales y la fruta, introduciremos en su dieta las verduras, en forma de purés. Debido a su alto contenido en fibra, desempeñarán un importante papel en el buen funcionamiento del intestino.

Comenzaremos introduciendo una o dos variedades (calabacín, zanahoria, patata o judía verde que tienen un sabor más dulce y el niño lo aceptará mejor) y, cada dos días, añadiremos otro tipo de verdura (acelga, espinaca, apio…). También podemos utilizar aceite de oliva para hacer los purés.

Para mantener intactas las vitaminas y minerales de las verduras, lo ideal es cocinarlas al vapor.

La carne y el pescado.

Hacia el 7º mes, daremos al bebé sus primeros platos de carne y, al 9º mes el pescado debido a su alto poder alergizante. Tanto la carne como el pescado se deben cocinar al vapor, para así reducir la perdida de sus nutrientes. Una vez cocinado haremos un puré.

Se recomienda comenzar por carnes blancas, como el pavo o el pollo, ya que son más digestivas y tienen un sabor más suave. Más adelante, se podrá introducir las carnes rojas, como la ternera, el cordero o el cerdo. Inicialmente, la carne se añadirá a los purés de verduras en poca cantidad. Cuando el niño tenga unos meses más, se le podrá introducir en trocitos muy pequeños, que iremos haciendo más grande conforme progrese su capacidad de masticar y tragar.

Se aconseja empezar por el pescado blanco (lenguado, merluza, rape…), ya que contienen menos grasas y se digiere con mayor facilidad. A partir del año y medio empezaremos a darle el pescado azul (atún, sardina, salmón…).

La carne y el pescado contienen proteínas indispensables para el organismo y son ricos en hierro de fácil absorción.

El huevo.

A los 10 meses, se puede ir empezando a dar al bebé un cuarto de yema de huevo (muy bien cocinado). Si pasada 48 horas no se producen reacciones alérgicas, se le podrá aumentar la cantidad a media yema de huevo. Pasadas 48 horas se le va aumentando la cantidad hasta darle una yema entera.

La clara tiene un mayor poder alergizante, por lo que su introducción se recomienda a partir del año, empezando por una cantidad pequeña disuelta en la papilla.

El queso y sus derivados.

El queso se puede empezar a ofrecer al pequeño a partir de los 10 meses, siendo conveniente empezar por los quesos más suaves y que estén poco fermentados.

¿Qué consejo damos?

Este es el orden en el que se deben dar los alimentos a los bebés y daros como consejo que no tengáis prisa, porque el sistema digestivo de un bebé es muy inmaduro y necesita su tiempo.

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Por
Eloisa Bocanegra Carmé
Licenciada en Farmacia y experta en nutrición y dietética